Barahona, R.D. – En el marco de la firma del convenio marco de colaboración entre la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA) y el Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular (INESDYC), fue presentada la investigación “Fragilidad, Resiliencia, Desarrollo e Inversión de la Zona Fronteriza”, conocida como FREDI, un estudio innovador que diagnostica las condiciones estructurales, sociales y económicas de las provincias fronterizas del país.
La presentación estuvo a cargo de la arquitecta Milagros Nanita-Kennett, directora de Investigación del INESDYC, quien explicó que FREDI es una metodología diseñada para formular políticas públicas sostenibles, basadas en evidencia y adaptadas a la realidad territorial.
La investigación se llevó a cabo en las provincias de Monte Cristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales, y contó con el respaldo de organismos nacionales e internacionales, como las Naciones Unidas, el PNUD, la OIM y USAID.
“FREDI permite ‘tomarle una radiografía’ a cada comunidad, analizando su nivel de fragilidad y resiliencia desde múltiples escalas: geoespacial, económica, social y de servicios básicos”, explicó Nanita-Kennett.
El estudio, iniciado en 2021, se desarrolló durante tres años y culminó en 2024. Los resultados fueron plasmados en seis tomos que combinan datos estadísticos, indicadores y las voces de actores comunitarios, incluyendo autoridades locales, organizaciones de la sociedad civil y sectores productivos.
Para la recolección de información se emplearon herramientas de análisis como el software CRLS (Community Resilience Lifeline Systems) y MCFragilidad, donado por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.
Los resultados muestran que Monte Cristi y Dajabón presentan los mayores niveles de resiliencia, mientras que Elías Piña se encuentra entre las provincias con más alta fragilidad, asociada a deficiencias en conectividad vial, servicios básicos, pobreza y escasa capacidad institucional.
Entre los hallazgos más relevantes se identificaron 12 limitaciones estructurales que dificultan el desarrollo regional, incluyendo aislamiento territorial, baja densidad poblacional, migración desorganizada, déficit de infraestructura, pobreza persistente, y debilidades en salud y educación.
La investigación también visibiliza los efectos de las emergencias complejas, el contrabando y los flujos irregulares en el deterioro de las condiciones sociales y económicas.
Pese al diagnóstico desafiante, FREDI también destaca 10 sectores estratégicos de inversión que pueden transformar la zona fronteriza: turismo, agroindustria, comercio, energía renovable, zonas francas, pesca, minería, ganadería, agricultura y el sector informal.
Proyectos en desarrollo como Cabo Rojo en Pedernales o la expansión del puerto de Manzanillo en Monte Cristi, junto a nuevas carreteras y mejoras en mercados binacionales, son vistos como oportunidades de reactivación.
“La prosperidad de la frontera dominicana también impactará positivamente a las comunidades haitianas. Reconocer los vínculos históricos y la contribución laboral haitiana es parte de una visión de desarrollo más justa, humana e integradora”, enfatizó la investigadora.
Finalmente, Nanita-Kennett afirmó que FREDI representa una herramienta clave para la formulación de políticas públicas eficaces, al ofrecer un diagnóstico profundo y multidimensional de las realidades fronterizas.
Su valor reside no solo en los datos, sino también en su enfoque participativo y territorial, centrado en las personas.



