Y como si fuera una serie con capítulos semanales, ASURO volvió a sorprendernos con una nueva entrega: “La turbidez atacó”.
Sí, otra vez sin agua; porque en el suroeste ya no se mide el tiempo por quincenas ni por lluvias, sino por la frecuencia con que el acueducto sale de operación.
Según informó el ingeniero Elson Andrés Peña Medina, director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), al periodista Benny Rodríguez, el acueducto regional —que abastece a comunidades de Barahona y Bahoruco— volvió a detener su servicio este domingo.
¿La razón? La turbidez del agua, que según explicó, supera los 2,000 NTU, lo que impide el proceso de potabilización.
Hace menos de una semana la historia era distinta: una falla eléctrica en uno de los motores, pero el final igual: sin agua.
Ahora el villano cambió de nombre, pero el público sigue siendo el mismo: miles de hogares sin agua, con baldes y tanques en modo espera.
En esta saga hidráulica no faltan giros de trama; cada episodio trae una excusa nueva, un dato técnico y un poco de drama líquido.
Porque si algo no se agota en el acueducto ASURO, es la creatividad para explicar por qué el agua no llega.
Y mientras el ingeniero Peña Medina habla de NTU, potabilización y niveles turbios, los residentes ya dominan otro lenguaje: el del cubo, la manguera y la resignación.
Porque en esta serie, aunque cambien los capítulos, el final siempre es el mismo: otra vez sin agua.
